Todos los chicos y todas las chicas tienen: ….1. Derecho a la igualdad sin importar raza, credo o nacionalidad. 2. Derecho a atención especial para su desarrollo físico, mental y social. 3. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad. 4. Derecho a la alimentación, vivienda y atención médica adecuada para ellos, ellas y su madre. 5. Derecho a la educación y cuidados especiales para niñas y niños con capacidades diferentes. 6. Derecho a comprensión y amor por parte de la madre, el padre y la sociedad. 7. Derecho a recibir educación gratuita y disfrutar de los juegos. 8. Derecho a ser la prioridad para recibir ayuda en caso de desastre y emergencia. 9. Derecho a recibir protección contra el abandono y contra la explotación en el trabajo. 10. Derecho a crecer en un ambiente de solidaridad, comprensión, amistad y justicia entre los pueblos.

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01/06/2009
Trabajo - Familia: dos ámbitos aliados
Trabajo - Familia: dos ámbitos aliados Patricia Debeljuh, docente de la UADE y experta en temas de ética empresarial, se refiere al desafío de conciliar las demandas del trabajo con la dedicación a la familia.

COLUMNISTA INVITADO

Toda persona enfrenta el desafío de conciliar las demandas de un trabajo profesional con la dedicación a su familia. En muchos casos, esas exigencias se presentan como contrapuestas y es inevitable que surjan conflictos o dilemas que llevan a que las personas se sientan presionadas o tironeadas, hasta que incluso se dan límites de agotamiento en ese intento de “llegar a todo”.

Desde lo más íntimo de su ser, cada persona está llamada a alcanzar su plena perfección en el mundo laboral y en su mundo familiar. Ambas realidades están íntimamente relacionadas. De hecho, el trabajo se entiende en relación con las personas que uno quiere y, por tanto, se trabaja para la propia familia, en vistas a desarrollarla y a mejorarla.

La familia es el primer ámbito irrenunciable donde la persona desarrolla todas sus potencialidades y donde ejerce una dimensión propia como es la donación. Muchas veces se considera que esta cuestión atañe sólo a las mujeres -porque se lo asocia exclusivamente con la maternidad- pero no es así. También el hombre ha de dedicar tiempo y entregar sus mejores energías dentro del ámbito familiar porque no puede resignar alguna de las principales facetas de su vida, como es el hecho de ser esposo, padre, hijo o abuelo.

Por su parte, el trabajo es también otro ámbito de perfeccionamiento personal en el cual el individuo despliega otras capacidades y las pone al servicio de los demás. El trabajo tiene que llevar a un verdadero desarrollo personal y no convertirse en una mera contraprestación ineludible para recibir un beneficio económico. Cada vez más se entiende en el mundo del management que la persona no es un mero recurso al servicio de los intereses de una compañía. La organización ha de supeditarse al desarrollo de las personas, ya que su fin es la persona. Sólo desde esta perspectiva se entiende la responsabilidad que le cabe a la empresa en esta tarea de perfeccionar al hombre y de ayudarlo a que pueda desarrollarse en los dos ámbitos planteados: trabajo y familia.

La incorporación masiva de la mujer al mercado laboral ha impactado profundamente en la vida de las empresas y en la sociedad, entre otros factores, porque ella no está dispuesta a resignar los roles que ha asumido en su vida. En la década del 80`, el 75% de las familias seguían el modelo tradicional en el que el hombre salía a trabajar y la mujer se hacía cargo del cuidado del hogar. En el 2005, los hogares donde las mujeres también trabajan fuera de casa y aportan al ingreso familiar alcanzaban el 45,3%. Todo esto ha supuesto una gran transformación social. Se ha pasado de la tradicional división de tareas por la cual los hombres salían a trabajar y las mujeres se dedicaban al hogar, a un nuevo paradigma en el que actualmente tanto el varón como la mujer se plantean una trayectoria profesional compatible con las exigencias de una vida familiar.

Este nuevo paradigma ha ido modificando también la cultura de las empresas y cada vez con más compromiso, las compañías están ofreciendo a sus empleados algunos programas y ayudas para que puedan alcanzar la conciliación de su vida laboral con la personal y familiar. En muchos casos, estas iniciativas tienen una clara intención de atraer y retener talento ya que la nueva generación de líderes que se va incorporando a las empresas no quieren repetir el modelo que han visto en sus jefes o en sus propios padres.

Sin embargo, no basta con que una empresa se plantee algunas políticas de conciliación. Hace falta que se llegue a consolidar una verdadera cultura que apoye el desarrollo profesional de las personas muy unido a las necesidades de su vida familiar. Cuando esto no sucede, es frecuente encontrarse con la paradoja de que las empresas ofrecen algunas alternativas como guardería para los hijos, horario flexible o desde la casa, y a la vez esperan que sus empleados más competentes no hagan uso de esas opciones.

Cuando las empresas se plantean asumir la responsabilidad de ofrecer a sus empleados alternativas viables para equilibrar las exigencias del trabajo con las de su familia, a menudo deben enfrentar estereotipos, muchas veces cargados de prejuicios y temores. Será preciso tenerlos en cuenta a la hora de encarar esa tarea porque ella misma ha de intentar superarlos.

En ese proceso, esas viejas creencias serán desterradas y nuevas convicciones ocuparán su lugar, dando paso a una nueva cultura. Entre ellas, se destaca la creencia de que la dedicación a una carrera se mide en base al tiempo que uno le dedica al trabajo o asistiendo a reuniones informales fuera del horario laboral; la idea de que las mujeres son las responsables del cuidado de los hijos y por tanto deberán resignar su carrera profesional para atenderlos; o la visión de una carrera profesional como una línea derecha, vertical e ininterrumpida hacia arriba.

El actual lugar de trabajo tiene que resolver las tensiones entre viejas creencias y prejuicios y estas nuevas realidades. Se trata de crear una nueva cultura que refleje la diversidad de la fuerza laboral actual. En la medida en que las compañías tomen conciencia de su responsabilidad en este tema y reconozcan las necesidades personales de sus empleados, desarrollarán estrategias para armonizar el trabajo y la vida familiar a la medida de los requerimientos de cada persona.

Dra. Patricia Debeljuh
Doctora en Filosofía (Universidad de Navarra)
Docente/Investigadora en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa)
pdebeljuh@uade.edu.ar  
 

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