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EDITORIAL
La perspectiva de trabajo que sostenemos quienes promovemos Empresas por la Infancia, implica pensar que todo aquello que es derecho del niño es obligación del Estado y responsabilidad de todos los actores sociales. Este principio de corresponsabilidad es el que motoriza esta iniciativa, invitando al sector empresario a comprometerse activamente con la promoción, protección y defensa de los derechos de niños y niñas.
Asimismo, entendemos que este compromiso no puede quedar reducido solamente al trabajo con la comunidad (desde la perspectiva de inversión social corporativa) sino que debe transversalizar la práctica empresaria en su conjunto, haciéndose patente en cada una de las dimensiones de la operación de la empresa. Y es este sentido, aspiramos a que puedan pensarse y desarrollarse prácticas a favor de la infancia en lo que se denominan las distintas “dimensiones de la RSE”.
En la presente edición del Newsletter, intentaremos profundizar la discusión acerca de las posibles acciones a desarrollar con el público interno de la empresa. Sin detenernos en una exploración conceptual entendemos por “público interno”, a los distintos grupos que integran el organigrama de la empresa o institución. Así, por ejemplo, si bien primordialmente se piensa en los empleados (colaboradores individuales), se incluye en esta categoría a los accionistas; los directivos; los funcionarios.
Es de imaginar que los hijos de nuestro público interno tendrían las necesidades básicas satisfechas; sin embargo ello no implica necesariamente que estén garantizados todos sus derechos. Es muy probable que todos y todas estén incluidos en la escuela primaria, pero también que muchos de ellos formen parte de 41% de adolescentes que no asisten o asisten a un año inferior en el 3º, 4º y 5º año del secundario.
Ello sin detenernos a analizar si la inclusión educativa implica que aprendan lo necesario para su desarrollo personal y social. En el mismo sentido respecto al derecho a la salud, es de destacar la importancia del control del niño sano, de las vacunas, como también de las enfermedades de transmisión sexual, el embarazo adolescente, etc.
El art. 6 de la Convención de los Derechos del Niño señala que “los estados partes garantizaran en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño”. Desde este enunciado el campo de actuación es muy amplio. El trabajo por garantizar un desarrollo integral de las potencialidades del niño y la efectivización del derecho al descanso, al juego al esparcimiento, a participar de la vida cultural y artística, entre otros, implica enormes desafíos para las empresas.
En la publicación “¿Cómo podemos trabajar por los chicos? Guía para la acción empresaria” que promovimos desde esta iniciativa, intentamos mostrar posibles campos de actuación en torno a tres pilares básicos a tener en cuenta a la hora de trabajar sobre los derechos de los niños y niñas.
En el primero de ellos se privilegian las acciones directas, las intervenciones que ayudan a poner fin a una situación de vulneración, se actúa sobre las brechas de violaciones de derecho y se trabaja para restituirlo. Es por ello que aquí es posible realizar intervenciones en pos de la salud, la educación, la participación, etc. Pensar en la idea de integralidad de los derechos y aquellos
Trabajando en torno al segundo de los pilares, nuestro personal (en programas de voluntariado) puede comprometerse en iniciativas de incidencia sobre lo público o en acciones de abogacía (en su sentido original de advocacy a favor de una causa).
En el tercero de los pilares, se trata de fortalecer el tejido social desarrollando capacidades colectivas de las comunidades, incrementando su capital social. En este sentido sabemos que los principales aportes desde el sector están vinculados a socializar y transferir competencias propias del campo empresarial que otras organizaciones sociales no poseen. Nos referimos a capacidades de gestión a incorporar procesos de calidad, a evaluar resultados, etc.
Las posibilidades son múltiples y variadas, pero todas deberían tener un mismo fin: que los niños, niñas y adolescentes tengan garantizados sus derechos.
Esperemos que las notas que publicamos en este Newsletter sean un aporte útil para el compromiso del sector con esta causa – la infancia- que nos convoca a todos.
* Por Fundación Arcor
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